
El origen
Cada dragón nació de un miedo vencido
Hay cosas que me imponen: el primer día de clase, dormir con la luz apagada, hablar delante de todos. Un día descubrí que si dibujaba un dragón antes, el miedo se hacía pequeño. El dragón era grande, fuerte, y estaba de mi lado.
Desde entonces no he dejado de dibujar: uno para el primer día, otro para las noches sin luz, otro para las excursiones. Y pensamos que otros niños también podrían llevarse un dragón valiente al cole.






